JORGE BUCAY RECUENTOS PARA DEMIAN PDF

In this book, guru of Gestalt psychotherapy and philosophy. At least for me. Jorge Bucay wrote this book in gestalt mannerism, meaning, Bucay is a real Argentinean psychotherapist and he wanted us, me, the reader to get in contact with myself, using autosuggestion as a tool. Which is of course basic thing of any self analysis, but I found his stories quite shallow and too general. Yes, all of his stories have one intention — using warm connotations, fables and parabolas, symbolism from ancient cultures, countries and religions Which is ok if your inner world is a land not yet discovered, and if you are disconnected with yourself and if you need instant help.

Author:Goltimuro Kigakora
Country:Austria
Language:English (Spanish)
Genre:Travel
Published (Last):3 January 2013
Pages:144
PDF File Size:19.24 Mb
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ISBN:687-6-17534-523-9
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No es bueno analizar tanto cada cosa, cada detalle y cada gesto. Es agotador. No te parece? Perddname que te lo diga, nene, pero la verdad es que me aburro cuando le das cinco vueltas a cada palabra que digo, y diez a todo lo que te parece que me callo.

Palabras mas, palabras menos, eso fue lo que me dijo Ludmila. Y sucedid lo que ningtin docente debe permitirse jamas, pero que pasa todo el tiempo. Quiza debiera decir, sobre todo, de su nombre, porque ella misma era casi una inexistencia. Callar y pasear su mirada enigmatica por ningun lado, como si estuviera fuera del mundo, lejos del universo, dejandome preso de mi imaginaria interpretacidn de los caminos de su pensamiento.

Hoy, a la distancia, a veces me disculpo. Ciertamente Ludmila era todo lo contrario. Ella sdlo permanecia, como si estuviera mas alla de todo Frascos, tarros y botellas pagados por papa disefiados ex profeso para pasar inadvertidos. Aunque a lo mejor, esa chiquilla insolente tenia razon y me empecinaba demasiado en complicarlo todo, en buscarle siempre la quinta pata al gato A lo mejor era eso. Quiza para no terminar de aceptar La verdad, claro.

Y la verdad era que la nena, Ludmila, me habia dejado. Mientras hacia girar con el dedo el hielo que flotaba en el segundo martini rojo descubri que el desgraciado hecho tenia un matiz nada despreciable. No bastaba con la herida narcisista de la partida de Ludmila para comprender el enorme hueco que sentia dentro de mi. Habia algo mas y estaba seguro de que, hasta que lo descubriera, no iba a poder estar tranquilo. Casi corri hacia la biblioteca. Abri la puerta de abajo, a la izquierda.

Y si, ahi estaban E, hombre llego a la tienda de Badwin, el sabio, y le dijo: —He leido mucho y he estado con muchos hombres sabios e iluminados. Creo haber podido atesorar todo ese conocimiento que paso por mis manos, y el que esos otros maestros dejaron en mi. Hoy creo que solo tu puedes ensefarme lo que sigue. Al principio sdlo se ve lo aspero y rugoso. El fruto no parece demasiado atractivo ni tentador; pero enseguida de pasar la primera etapa, se descubre la pulpa y el aprendizaje se vuelve jugoso, dulce y nutritivo.

Muchos querran detenerse en ese momento, pero crecer no termina aqui. Mas adelante nos encontraremos con la dura madera de la semilla. Es el momento del cuestionamiento de todo lo anterior, el momento mas dificil. Si nos animamos a traspasar la dura corteza del apego a lo jugoso y tierno de lo anterior, si conseguimos sumar lo nuevo a lo viejo para sacar partido de ambos, llegaremos a la semilla. El centro de todo. La potencialidad absoluta. El germen de los nuevos frutos.

Podia ser que eso me estuviera pasando. Pero en todo caso, aqui estaba yo, discipulo, dispuesto a vaciar una vez mas mi taza. Maria Lidia ya estaba sentada en la mesa del bar. No, habiamos quedado a las cuatro. Me hubiera gustado, por una vez, ser yo el que la esperara. Era ciertamente una sorpresa que yo llegara a tiempo.

Nos habiamos conocido durante un congreso de salud mental en Cordoba hacia casi quince afios, cuando yo cursaba el ultimo afio de medicina y ella preparaba la tesis de su licenciatura en psicologia. Veo que estamos en el camino de vuelta. Habia perdido mi nombre, mi apellido y casi mi historia a tu lado. Asi que son buenas noticias.

Te lo digo yo que, como mujer, tengo mucha mas experiencia. No bastaba, igual era espantoso. Esa inutil movilidad interna que de un dia para otro nos sorprende sin orden ni concierto, sin rumbo ni destino pero con urgencia. Parar y mirar lo que hiciste Yo escondi la barbilla en el pecho tratando de pasar inadvertido. Pero ella siguid: —-Ay, Demi, el problema es que ustedes, los hombres, son tan previsibles, tan evidentes, reaccionan todos igual. No lo hacia para molestarme, la conocia, simplemente no podia evitarlo.

Debe ser porque no tienes hijos, si los hubieras tenido serian demasiado pequefios y todavia estarias ocupado criandolos. Como si hubiera estado esperando el final del largo discurso, el mesero se apur6 a traer nuestras cervezas, quiza para ver si las tomabamos y nos ibamos, cuanto antes mejor.

Como era? Marily comenzo a narrar la historia: i igmalion era un escultor. Posiblemente el mejor de los artistas que trabajaban la piedra en todo el imperio.

Una noche suefa con una hermosa mujer que camina altiva y sensual por su cuarto. Durante los siguientes meses, el artista se dedica a quitarle a la piedra todo lo que le sobra para dejar que aparezca la belleza perfecta de la obra.

Cada dia trabaja incansablemente, cada noche suefia con esa cara, ese cuerpo, esas manos, ese gesto. La estatua va tomando forma y dado que Pigmalion duerme en su taller de trabajo, cada majiana es la mujer de marmol la primera figura que se encuentra. En cada talla el escultor pone de manifiesto lo que ya sabe, porque lo imagind, de esa hembra perfecta.

Para ayudarse a definirla le ha puesto nombre. Se llama Galatea. Los detalles se pulen en la misma medida en la que aumenta la obsesion del artista por terminar la obra. No es el deseo de finalizar la tarea que podria sentir cualquier escultor, es la pasion de un enamorado de verse de una vez por todas frente a su amada. Finalmente, el dia llega. Solamente resta el pulido y Galatea podra ser presentada en sociedad. Esa noche, una brisa que entra desde la ventana lo despierta.

Una mujer bellisima esta de pie frente a Galatea. Emana de ella un brillo intenso. Es Afrodita en persona. Ha bajado hasta el taller a ver la obra de Pigmalion en su honor. Me siento muy satisfecha. El sabe lo que desea. Lo ha estado pensando desde hace semanas. Mi unico deseo es que le des vida a mi estatua.

La diosa lo piensa y finalmente decide que el escultor se lo ha ganado. Con su alegria compitiendo con su asombro, Pigmalion ve como Galatea abre sus enormes ojos y su piel va cambiando del frio blanco del marmol al tibio y rosado color de la piel humana. El artista se acerca y le tiende una mano para que la mujer baje de la tarima. Este es el momento mas feliz de la vida de cualquier mortal.

La mujer que sofiabas, tal como la sofaste frente a ti. Casate conmigo, hermosa Galatea. La bellisima mujer gira la cabeza y lo mira por sobre el hombro por un instante. Ustedes son todos iguales. Lo que me pasa es mio, intimo, personal. No te creas que no te entiendo. Pero te repito, a los cuarenta hay que ponerles el cuerpo Habia sido paciente, pero todo tenia un limite. Alguien que sienta igual que yo. Hemos militado juntos. Eres psicdloga y, como si fuera poco, mantuvimos nuestra amistad, a pesar de las diferencias que, admitamoslo, con los afios se han ido profundizando.

Soy psicdloga, adicta al psicoandlisis, paciente crdnica de terapia y militante comunitaria. Tengo 40 afios, no tengo pareja y estoy inevitablemente impregnada de un fuerte espiritu setentista. Marily se rio con ganas y levanto la copa de cerveza para un nuevo brindis. En menos de una semana, el recuerdo del Gordo y la idea de volver a terapia aparecian por segunda vez. En verdad, no era algo tan descabellado, al menos no tanto como pensar en retomar la militancia. Para eso deberia ser posible volver a creer que este mundo, en algun sentido, podia ser salvado No estaba el horno para esos bollos.

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