LOS AMORES RIDICULOS MILAN KUNDERA PDF

La advertencia de Havel —Querida Alzbeta, no consigo entenderla. A diario anda usted metida en heridas infectadas, pincha arrugados culos de viejecitos, pone enemas, retira bacinillas. Pero su vitalidad es incorregible. El doctor Havel es como la muerte. Dice usted que con las mujeres soy como la muerte.

Author:Kik Kagajin
Country:Montserrat
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):1 September 2008
Pages:259
PDF File Size:17.85 Mb
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ISBN:734-4-91469-151-9
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Me dirijo a Ud. No le conozco a Ud. Al menos con promesas. Klara no tuvo nada que objetar y pasamos la noche en feliz coincidencia. Voy a cambiarlas, en secreto, a los jueves y los viernes. Tengo que pasar a la clandestinidad.

No se enfade conmigo. El rector, por desgracia, estaba presente. Por eso estaba tumbada en la cama, desnuda, ocupada en mirar al techo. No era nada inquietante.

Con su permiso, quisiera dejarle al menos un recado. Ella me lo dijo todo. Soy un hombre casado. Estar casado no siempre es una circunstancia agravante para un mujeriego.

Pero eso no tiene importancia. Ya le he dicho que no me enfado con usted y que le comprendo. No puede pedir las dos cosas. Venga a verme el domingo para hablar de las ofensas a mi marido. Anna Zaturecka, Praga 3, Dalimilova El portero no es mi enemigo. Siga diciendo lo mismo. Hablaba de un modo confuso de ofensas, de vidas destrozadas y de procedimientos judiciales.

De modo que tuvo que recorrer el taller procurando que no se le escapase ninguna. Hay muchas mujeres hermosas. Una cortina de luz tras la cual estaba escondida como si fuera un velo. Es que Klara no es ni alta ni rubia.

Y la luz que la belleza irradia le dio a su pelo apariencia dorada. Esa fue una de las conversaciones. Pero ahora ya no puede ni siquiera apoyarse en eso. El rector me ha comunicado que hace ya un trimestre que no da clases. Toda la Facultad habla hoy [33] de que no da sus clases y no hace nada. Lo tienen todo claro. Tengo la conciencia limpia. Nadie pone en duda que le gusta su trabajo. Naturalmente esa incertidumbre quedaba de inmediato olvidada, pero hoy, rescatada del pasado, adquiere de pronto un sentido preciso.

Probablemente intenta algo parecido. Pero la camarada Zaturecka cuenta con documentos que certifican que su marido no es capaz de semejante cosa. Pero dices que quieres ayudarle; de tu carta se desprende claramente que aprecias el trabajo del camarada Zaturecky.

Y ahora dices que es un pegote. Era Helena —todos estaban pendientes de mis palabras. Desgraciadamente lo ignoro. No se lo quise preguntar.

En realidad, para serles franco, ni siquiera estoy seguro de que se llamase Helena. Le puse ese nombre porque su marido era pelirrojo como Menelao. Y ya lo ven, ni siquiera tuve tiempo de averiguar su verdadero nombre. No, en casa no. Mi casa ya no era mi casa. Las golfas suelen desarrollar sus actividades en sus casas y no en casas prestadas Pero no la tienes. Pero hay cosas sobre las cuales no puedo mentir.

Hay cosas que he conseguido comprender, cuyo sentido he descifrado, cosas a las que quiero y que tomo en serio. Y entonces no se puede bromear. Pero yo amaba a Klara y estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para que no tuviera nada que reprocharme. Mi marido siempre le ha apreciado a usted como especialista y [43] como persona honesta. Si usted supiese todo lo que ha estudiado. Si supiese la cantidad de folios que ha escrito. Puede que quiera darle celos.

Eso le puede pasar a cualquiera. Pero es que mi marido tiene todas sus esperanzas puestas en su informe. Esa es mi debilidad. Y es que su trabajo es muy flojo. Eso es algo que no se aprende leyendo. Tuve que pasar por lo peor. Tardamos alrededor de media hora. El doctor Kalousek dice que es algo que resulta incomprensible para una persona inteligente. A ti te gusta tomarle el pelo a la gente. Pero, para que lo sepas, ese trabajo lo voy a conseguir. Detener a cualquier mujer en cualquier calle.

El lago estaba realmente cerca, a pocos metros, al final del pueblo. Podemos seguir viaje. El juego y la Necesidad Llegamos al hospital de B. Eran casi las tres y media. No te mereces una chica tan preciosa. Y sin embargo: soy un aficionado. Quiero estar a las nueve en casa. Observamos a las parejas de chicas que pasaban a nuestro lado o estaban sentadas en los bancos, pero no nos satisfacieron sus cualidades. Era el denominado contacto de entrenamiento, que Martin ejercitaba de vez en cuando para no perder la forma.

Pero nosotros no nos dejaremos provocar. Y ahora controlaba mis progresos. Era bastante guapa. Tenemos que aprovechar cada minuto. Elogio de la amistad Volvimos al parque. Eres un amigo estupendo. Ven, vamos a sentarnos un rato, me duelen los pies.

Avanzaba hacia nosotros una chiquilla vestida de blanco.

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EL LIBRO DE LOS AMORES RIDICULOS

Shelves: favorites , good-fiction , read-in , romantic-love-and-hate , important-message , funny-shit , short-stories Short stories from Milan Kundera, author of The Unbearable Lightness of Being. These stories are fiction, of course, with the subject matter typically dealing with romance, sex, and relationships. Most of the stories contain some combination of the three. In this sense, Kundera reminds me of Dostoevsky. But Kundera is more cerebral and observation based; whereas Dostoevsky seems to be more from the gut, with perhaps deeper, but less widely canvassed probing.

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